Con 10 años cumplidos, en Tomàs Cusiné hemos alcanzado la madurez. Durante este tiempo, la experiencia adquirida en la búsqueda de los vinos anhelados, la intensidad de trabajo, la persistencia de una filosofía, la importancia dada a la marca, la diversidad y constancia en los vinos, la tarea en las viñas, el impulso dedicado a la comercialización y, por encima de todo, el esfuerzo y la pasión de todo nuestro equipo, ha dado buenos frutos logrando plenamente -no, sin dificultades- los objetivos marcados en su inicio, consolidando el proyecto como un bodega de prestigio y de confianza.

Tomàs Cusiné ha trabajado desde el principio con una visión muy abierta al mundo, logrando introducir sus vinos en más de treinta países. Las puntuaciones y valoraciones emitidas por los críticos son de una gran consistencia a través de los años, gozando sus productos de un alto reconocimiento por su diferenciación, personalidad, sutileza y amabilidad que muestran un carácter propio que refleja el paisaje y la tierra donde las viñas son cultivadas.

Año tras año, las 30 hectáreas de viñedos de montaña plantadas por encima de los 700 metros de altura han ido profundizando sus raíces, han adquirido equilibrio vegetativo y han mejorando las uvas y sus cualidades, lo que ha facilitado la mejora constante en los vinos resultantes y garantizado una seguridad en el futuro del proyecto.
La bodega Tomàs Cusiné se encuentra en el pueblo de El Vilosell, en el extremo sur de la denominación de origen Costers del Segre, dentro de la subzona de Les Garrigues, en la provincia de Lleida; la zona vitícola de más altitud de la mitad sur de Catalunya.

La finca está situada en la vertiente norte de la sierra de La Llena, la última cordillera de El Montsant, que limita al sur con las comarcas de Tarragona, concretamente con La Conca de Barberà y El Priorat.
De relieve muy accidentado, cuenta con muchas pequeñas parcelas de viñedo plantadas entre bosques de encinas, pinos y enebros, todas en pendiente y con distintas exposiciones y tipos de suelos, predominando la orientación noreste. Se trata de composiciones calcáreas, con diversas cantidades de gravas y de estructura franca y franca limosa, con buena permeabilidad y frescura.

La altura de la finca, los persistentes vientos -poniente de día y marinada al atardecer-, el contraste térmico día-noche y una pluviometría entre 380 y 600 mm. configuran un clima suave que garantiza una maduración lenta de las uvas, con vendimias tardías que favorecen buena acidez, grado elevado, pieles gruesas, taninos suaves y una gran intensidad colorante en los vinos.

Para una gestión ecológica y sostenible, abonamos orgánicamente, labramos entre cepas y dejamos el suelo con cubierta vegetal, además de hacer una intensa gestión vegetativa de las cepas con tratamientos mínimos de azufre y cobre. Asimismo, aportamos valor con la conservación de elementos arquitectónicos de la tradición rural, como en el caso de las cabañas de piedra seca, y con el cuidado del paisaje y del bosque basado en un plan propio de gestión forestal. La finca es un modelo que destila la filosofía de la bodega.

Un cuidadoso seguimiento de la uva antes de la cosecha y una vendimia en el punto óptimo de maduración son de vital importancia. El equilibrio entre acidez, grado, madurez de las pieles y semillas define el trabajo a realizar en la bodega en cada una de las variedades para conseguir cada uno de nuestros vinos.
Las uvas se refrigeran, después de su selección en mesa especial, para efectuar una premaceración en frío manteniendo mejor la riqueza en fruta y la frescura de la vendimia, con una fermentación lenta a baja temperatura.

El control constante del proceso y la interacción con los mostos en fermentación es exhaustivo en cada momento de la maceración, evitando una excesiva extracción tánica para conseguir vinos más elegantes, complejos, frescos y de larga duración.
Una vez trasvasados, los vinos realizan la fermentación maloláctica en depósitos subterráneos de cemento, y una posterior crianza en las mejores barricas de roble francés de grano fino con una capacidad de 225 y 500 litros.

Tras diez cosechas, insistimos, pues, en nuestra actitud de exigencia apasionada para alcanzar la excelencia en la elaboración de lo que nosotros denominamos -por el rigor que entrañan desde su concepción- vinos conscientes.

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